domingo, 12 de abril de 2009

Sangre en Semana Planta

A las 8:50 estuve en los aposentos de Nicolás, cagandome de hambre, le pedí a Henry jaja, que me diera desayuno y me hizo un súper surtido, y mi día en ese momento se volvió paja, por que al salir de casa era una mierda, nos fuimos al skate park en sector y bicla y llegamos así tranquilazos, poca gente, y paja, sin roches, Nicolás se mete a la piscina y muere, la intenta de nuevo y muere de nuevo y así repetidas veces 5 veces más, yo machazo y prosaso la intento, ya adentro doy vuelta y mierda me caí, la intente 2 veces más y a la mierda lo demás, me resigno.
Entra un brother y hace mil piruetas increíbles, Nicolás y yo, boquiabiertos, le decimos que saque la BMX que ninguno de los dos la podía sacar y la saco como si nada hubiera pasado. Nosotros pensando ala este man monta desde que nació, nos enteramos que lo hacía desde hace 5 meses, y su hermanito de 11 también casi el mismo tiempo, y ya era un Pro.

Después de que pequeños niños nos hagan pasar roches, regresamos a la casa a almorzar, para esto yo ya estaba muerto y muriendo de hambre. Llegamos, y Nicolás comienza a desarmar su bicicleta, algo que nunca había hecho antes para sacar unos putos frenos, y comenzamos. Fue divertido aprendí a ensuciarme las manos y sacar un puto freno, ajajá. Después de titularnos como técnicos, nos lavamos las manos y esperamos a que la Tía Monchi llegue para poder almorzar.
Después de unos ricos tallarines verdes y un alfajor, mierda más rico, nos pusimos las zapatillas y nos fuimos al parque Fátima, de nuevo en sector y bicicleta, para hacer cuerda floja. Llegamos, anduvimos por ahí un rato, pasaron ciertos turistas que nos veían hacer cuerda floja, pero seguíamos esperando a la gente que no llegaba. Después de unos minutos llegó Lucía, después, Bárbara y Paula "La Colocha", dentro de cierto rato después llegó Dusan "El Father", y se nos unieron más adelante Andrea y Alejandra. Unas horas de equilibrio, tranquilidad y paz con nosotros mismos y los demás. Fuimos fotografiados como animales extraños por turistas, lo cual fue muy gracioso. Al estar unas cuantas horas ahí, después de compartir cigarros, sonrisas, caídas, dibujos, chocolates, y aburrimiento nos fuimos a la casa de La Colocha, según nosotros íbamos a llegar en 5 minutos, los cuales extrañamente fueron 40, y lo peor fue que era ahí nomás.

Donde “La Colocha”, fue interesante y divertido. Entramos y nos sentamos en el balcón, yo prendo un cigarrillo, y entra la madre de “La Colocha” y amorosamente nos pregunta si deseábamos marearnos un poco, nosotros típicos adolescentes le dijimos sí. Tomamos unas cuantas copas de Baylis, de vino y terminamos con unos cuantos shots de aguardiente colombiana. Ninguno se mareo, es más estuvimos bien, felices con la vida, riéndonos de las casualidades de la vida.

Pasaban las horas y poco a poco uno a uno se retiraban al final solo quedamos cuatro, y sin más preámbulo me retiré. Me fui con una gran sonrisa, fue un día inolvidable, hacía ya que no disfrutaba un día así. Camino a casa, observé las calles, desiertas, era semana santa, subí por Pardo para así poder salir a Benavides. Vi la avenida, solo habían tres personas, cansado y aburrido de los carros y del medio ambiente, agarré mi patineta, y caminé, mientras que caminaba pensaba en todos los momentos que pasé con ella, bajo esas calles, pensaba en el llegar a casa, no quería, pensaba P tiene razón no hay gente mala, sino diferente.
Tras una hora de camino, arribo a mi hogar, entró y encuentro a mí progenitora en su cama tranquila, sin odio y sin molestias. Me olía mal todo esa máscara. Junto a ella yacía su enamorado. Los salude y baje las escaleras, el entrar a mi habitación encontré todo en estado desastroso. No soporté, había llegado a mi límite, agarré mi bolso y metí un par de polos que encontré el suelo mientras trataba de pasar de un lado del cuarto a otro. Estaba furioso, se había excedido, subo y ella como si nada hubiera pasado. Yo furioso me pongo la mochila y el bolso, agarro mi palo de hockey y mi sector. Abro la puerta y salgo corriendo, salí lo más rápido que pude. Salí para tan solo desaparecer o pensar, todavía no lo sé.

La vida es engañosa para muchas cosas, y esta fue una de esas. Donde la familia te saca la vuelta, se va con la persona que te traicionó, la cual no te conoce y menos conoce de tu familia, pero cree saber todo, incrédulamente cree todo. Así es la vida incrédula, pero divertida.

No hay comentarios:

Publicar un comentario